MATONEO

Un año de servicio comunitario pagará el joven Nicolás Hernández quien dejó en silla de ruedas a su compañera de clase Yadira Perdomo. Esta es la primera condena que se conoce en el país por un caso de matoneo.
La condena fue impuesta por la juez primera para adolescentes penal de conocimiento en audiencia llevada a cabo este martes de manera reservada en el Centro de Servicios Judiciales para Adolescentes, en Bogotá.
Y aunque al salir de la diligencia, la víctima se mostró conforme con la decisión, dijo que su defensa apelará el fallo al considerar que era una sanción muy corta. Sin embargo, Yadira Perdomo señaló que está "contenta porque lo hallaron culpable, a mí me hicieron correr mucho, me amenazaron estos cinco años y mi satisfacción es que los veo preocupados”.
Por su parte, el rector del colegio Gimnasio Campestre Los Alpes, Camilo Castaño, se limitó a pedir que se leyera la sentencia de la juez, y los allegados al joven sindicado no se pronunciaron al respecto.
En un principio ya se conocía que la condena no podía ser carcelaria toda vez que en el sistema de responsabilidad penal para adolescentes, el delito de lesiones personales no contempla sanción privativa de la libertad.
El caso se remonta al año 2009, cuando ambos eran estudiantes del Gimnasio Campestre Los Alpes. Nicolás Hernández, en medio de una pesada broma, propició una caída de tres metros de altura que dejó a Yadira en silla de ruedas.
Los padres de Yadira también interpusieron una demanda contra el colegio Gimnasio Campestre los Alpes porque, según ellos, el rector del colegio le mintió a la justicia y les pidió a quienes fueron los compañeros de su hija que le dieran otra versión a las autoridades para que la imagen de él y del colegio quedaran limpias.
"Más allá de la respuesta que hoy dé la justicia, a nosotros como familia nos condenaron a ver a Yadira en una silla de ruedas", había asegurado la madre de la víctima, Ángela Altamiranda, horas antes de conocerse la condena.
El rector del colegio asegura que en ningún momento Yadira fue agredida por sus compañeros y dice que se trató de un accidente y no de un caso de ‘bullying’ o matoneo.
Según el abogado penalista Éver Villamil, consultado por CityTv, indicó que el trabajo comunitario podría ejercerse en labores con el distrito como orientación al ciudadano o también conferencias en las que se trate el tema del matoneo para que otros jóvenes no incurran en la misma conducta.
En el 2014 se han atendido 1820 casos

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